Plataforma que conecta empresas cubanas con necesidades comunitarias: gestión de programas de responsabilidad social, medición de impacto y cumplimiento normativo.
La responsabilidad social empresarial en Cuba genera demanda de plataformas que conecten empresas con comunidades de forma estructurada.
La responsabilidad social empresarial ya existe en Cuba, pero de forma informal y no mediada por ninguna plataforma. Cubadebate documentó el caso de una empresa privada que sostiene desde hace más de cinco años a 250 niñas y niños en 13 hogares sin cuidado familiar, gestionado directamente por relación personal, no por intermediación. La Resolución 201/2023 del Ministerio de Finanzas y Precios ya habilita a las entidades a crear reservas voluntarias para un fondo de responsabilidad social empresarial —incluida rehabilitación de barrios y vivienda de empleados— pero es un mecanismo contable, no una plataforma de matchmaking entre empresas con fondos y comunidades con necesidades verificadas. No se identificó ningún competidor directo que cumpla esa función de intermediación.
B2B hacia las empresas (privadas y estatales) que ya destinan o quieren destinar fondos a fines sociales pero carecen de un canal sistemático para hacerlo, y B2B2C en la medida en que la plataforma conecta con instituciones receptoras concretas —círculos infantiles, hogares de ancianos, gobiernos municipales que administran fondos de desarrollo local bajo la Transformación 46.
No cobra a las comunidades receptoras. Vías de ingreso plausibles: (1) fee de gestión y curación cobrado a la empresa auspiciante sobre el fondo de RSE que administra, aprovechando que la Resolución 201/2023 ya habilita esa reserva voluntaria; (2) suscripción para gobiernos municipales que necesiten mostrar de forma auditable el uso de sus fondos de desarrollo local; (3) servicios de medición y reporte de impacto que la empresa pueda usar para demostrar cumplimiento ante el MEP o ante socios extranjeros que piden evidencia de RSE.
Perfil híbrido de gestión social —con contactos reales y de confianza en círculos infantiles, hogares y gobiernos municipales— combinado con un producto digital simple. El dinero que circula por la plataforma es de terceros, así que la credibilidad y las referencias pesan más que la sofisticación tecnológica.
El riesgo principal es que la demanda es difusa: la RSE en Cuba se resuelve hoy de forma informal, por relaciones personales directas, y las empresas que ya lo practican —como la del caso de los 13 hogares— no necesariamente perciben una plataforma de intermediación como necesaria. Es un servicio que resuelve un problema de coordinación que los actores actuales tal vez no sientan como un dolor real, y sin un puñado de empresas ancla dispuestas a canalizar sus fondos a través de la plataforma desde el inicio, no hay ni oferta ni demanda que emparejar.
Esta oportunidad surge de la Transformación 64: Responsabilidad social empresarial en apoyo comunitario, dentro del Eje 8: Transformaciones sociales.
Establecer que todos los actores económicos (estatales y privados nacionales y extranjeros como parte de su responsabilidad social a nivel comunitario) participen directamente en: apoyar el pago a pensionados mediante convenios con los bancos; respaldar los comedores del Sistema de Atención a la Familia y Hogares de Alimentación Comunitaria; apoyar hogares de niños sin cuidado parental; apoyar hogares de ancianos, maternos, casas de abuelos y otros centros sociales; atender personas o familias en situación de vulnerabilidad; apoyar el transporte público y sanitario; respaldar instituciones de la Salud Pública, centros educacionales, culturales y deportivos; contribuir a la higiene comunal y al saneamiento de las ciudades; destinar productos básicos a instituciones sociales; crear fondos de emergencia locales con aportes privados; habilitar locales privados como puntos de acopio y distribución en situaciones de emergencia; apoyar servicios funerarios para familias sin recursos; impulsar ferias y ventas populares en comunidades en situación de vulnerabilidad.