Plataforma que permite a empresas cubanas gestionar cuentas en divisas, ejecutar pagos internacionales y acceder al mercado cambiario para financiar cadenas de suministro.
El Banco Central de Cuba habilitó en 2026 un canal bancario para que mipymes y CNA compren divisas oficialmente por primera vez —solicitudes mensuales, tope del 50% del ingreso bruto promedio trimestral de la cuenta fiscal—, y creó un mercado cambiario digital en tiempo real con agentes autorizados y subasta. Eso convierte la gestión de esa cuota mensual de divisas, y de los pagos internacionales derivados, en un problema operativo nuevo para cualquier empresa con cadena de suministro importada.
B2B, dos capas: empresas con cadenas de suministro internacionales (estatales y mixtas) que ya operan en el mercado cambiario formal y necesitan planificar pagos en varias monedas; y mipymes/CNA que por primera vez tienen un canal bancario legal para comprar divisas, pero limitado, mensual y con tope del 50% del ingreso trimestral —lo que las obliga a planificar con antelación en vez de comprar divisas cuando las necesitan. No hay cifras públicas sobre el volumen total de solicitudes que procesa el nuevo mercado cambiario digital del Banco Central.
No hay divisas que crear ni arbitrar —las controla el Banco Central—, así que el negocio está en organizar el acceso a una cuota escasa: (1) suscripción SaaS para proyectar flujo de caja en divisas y preparar la solicitud mensual dentro del tope permitido; (2) tarifa por transacción para ejecutar y documentar pagos internacionales una vez aprobada la compra; (3) servicio de cumplimiento para la documentación que exige el Banco Central y la ONAT. El ingreso escala con el número de empresas que gestionan la cuenta, no con el volumen de divisas movidas.
Perfil fintech (producto y pagos) combinado con conocimiento operativo del mecanismo del Banco Central —ciclo mensual de solicitudes, tope del 50%, agentes autorizados— más que perfil de trading o cambio de divisas. Útil una relación previa con banca cubana o con empresas que ya importan, porque el valor real está en entender el procedimiento mejor que el propio usuario.
El producto no resuelve la escasez de divisas, solo organiza el acceso a una cuota fija que decide el Estado —si el Banco Central estrecha el tope o cambia el ciclo mensual, el valor de la herramienta cae de inmediato. Además, el propio Banco Central ya construyó un mercado cambiario digital con agentes autorizados y subasta: si esa plataforma estatal añade planificación y reportes, deja poco espacio a un producto privado paralelo. Y cualquier pasarela de pagos internacionales vinculada a Cuba enfrenta el riesgo estructural de las sanciones de EE.UU. (OFAC), que limita qué bancos corresponsales aceptan operar con contrapartes cubanas.
Esta oportunidad surge de la Transformación 8: Acceso al mercado cambiario para cadenas de suministro, dentro del Eje 1: Transformaciones en el modelo de gestión de los actores económicos.
Permitir el acceso al mercado cambiario en las nuevas condiciones derivadas de la implementación de las transformaciones, a las estructuras empresariales que participan en cadenas de suministros.