Inversión en nueva deuda soberana cubana denominada en euros, yuanes u otras divisas: instrumentos diseñados para inversores internacionales que quieren exposición a Cuba.
La actualización del sistema de tasas y bonos soberanos en monedas no-dólar crea instrumentos de deuda cubana invertibles para mercados internacionales.
A diferencia de una colocación internacional (Transformación 90), la Transformación 88 actualiza el sistema doméstico de tasas de interés y bonos soberanos: Cuba ya emite Bonos Soberanos en pesos cubanos, negociables y endosables entre el sistema bancario y las empresas estatales, como mecanismo para financiar la deuda pública interna. La extensión a monedas no-dólar (euros, yuanes) para inversores internacionales es la pieza más especulativa y menos desarrollada del paquete, pensada para atraer capital de países sin restricciones OFAC —China, Rusia, la UE— dispuestos a asumir el riesgo cubano a cambio de una prima alta.
Para el inversor institucional, el retorno viene del cupón ofrecido más una eventual prima de riesgo-país, apostando a que Cuba sostenga el servicio de esta deuda nueva mejor que el de su deuda externa histórica en default. Para un asesor financiero, el negocio es de estructuración y colocación, ayudando al gobierno cubano o a bancos aliados —chinos, rusos— a diseñar instrumentos denominados en monedas no sujetas a jurisdicción de compensación en dólares.
Inversores institucionales de países con relación política favorable a Cuba y sin exposición a sanciones OFAC —fondos soberanos o bancos estatales chinos y rusos son los candidatos más plausibles—, o boutiques de banca de inversión con experiencia en mercados de deuda de países bajo sanciones (Venezuela, Irán, Rusia post-2022) capaces de replicar estructuras de colocación fuera del sistema dólar.
El riesgo es el mismo que en la deuda internacional en general —default activo, litigios no resueltos, economía en contracción— con el agravante de que un bono soberano cubano en yuanes o rublos no tiene mercado secundario líquido ni comparables recientes que permitan valorarlo con precisión: es un instrumento a medida, sin track record, para un emisor con historial de impago. La prima de riesgo que exigiría cualquier inversor racional puede terminar siendo tan alta que encarezca el financiamiento más que negociar directamente con acreedores bilaterales.
Esta oportunidad surge de la Transformación 88: Actualización del sistema de tasas de interés y bonos soberanos, dentro del Eje 11: Transformaciones y modernización del sistema bancario y financiero.
Actualizar el sistema de tasas de interés, ajustándolo a las condiciones actuales de la economía (incluyendo los bonos soberanos).