Empresa inmobiliaria privada que intermedia en la compraventa de viviendas y propiedades en Cuba, un mercado formal que por primera vez puede operar con agentes privados.
Los negocios inmobiliarios con operaciones de compraventa crean el primer mercado inmobiliario privado formal en Cuba desde 1960.
El mercado inmobiliario cubano opera de facto desde 2011, cuando el Decreto-Ley 288 legalizó la compraventa de vivienda entre particulares, marco que rigió más de una década bajo la Ley General de la Vivienda (Ley 65) y el Decreto-Ley 322 de 2014. El 30 de julio de 2026 la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó una nueva Ley de Vivienda que sustituye ese marco: permite que una persona natural sea propietaria de hasta dos viviendas urbanas (antes solo una), elimina la confiscación del inmueble por salida definitiva del país, y flexibiliza las cláusulas que pueden pactar las partes en un contrato de compraventa, aunque mantiene la formalización obligatoria ante notario e inscripción registral. Según cobertura de Granma sobre declaraciones de funcionarios del MINCEX en la Mesa Redonda, el paquete de junio de 2026 —del que forma parte la Transformación 122— abre la puerta específicamente a que negocios inmobiliarios con capital extranjero compren y vendan viviendas directamente, pero las propias autoridades aclararon que el anuncio no constituye today una autorización general para que cualquier ciudadano o extranjero compre vivienda libremente en Cuba, y que aún no se ha detallado qué viviendas podrán comercializarse, quién estará autorizado a adquirirlas ni bajo qué condiciones; el Estado, además, retiene la propiedad del suelo incluso al otorgar permisos ampliados de construcción o desarrollo. Mientras se define ese reglamento, el terreno de intermediación ya lo ocupan actores privados: Revolico sigue siendo el canal de anuncios dominante; Casas Oasis —activa desde 2016, más de 300 viviendas vendidas en sus primeros dos años y cientos de listados activos hoy— se define como la primera proptech cubana y no cobra comisión; InmobiliariaCubana.com combina listados verificados con asesoría legal por IA sobre permutas, herencias y trámites notariales; y La Isla — Gestión Inmobiliaria opera como agencia tradicional con oficina física en el Vedado desde hace más de 11 años. Ninguno de estos actores tiene hoy, según la evidencia pública disponible, la figura legal de 'negocio inmobiliario' con capital extranjero que habilitaría la Transformación 122 para comprar y vender directamente.
El clasificado más usado en Cuba; canal informal dominante hoy para anuncios de compra-venta y permuta de vivienda en todas las provincias.
Primera proptech cubana (activa desde 2016); intermediación digital de compraventa y permuta de vivienda sin cobrar comisión.
Plataforma con asistente de IA que combina listados verificados con guías legales sobre compraventa, permutas, herencias y trámites notariales.
Agencia inmobiliaria tradicional con oficina física en Vedado, La Habana, y más de 11 años de operación en compra, venta y permuta.
Mixto, con tres segmentos que hoy avanzan a velocidades distintas: (1) particulares cubanos que compran, venden o permutan vivienda —el segmento masivo, hoy resuelto mayormente por canales gratuitos e informales (Revolico, grupos de Facebook) sin intermediación profesional formal—; (2) la diáspora, para quien la nueva Ley de Vivienda (aprobada por la Asamblea Nacional el 30 de julio de 2026) es directamente relevante porque elimina la confiscación de la propiedad por salida definitiva del país y permite heredar, conservar y transmitir vivienda sin perderla por residir en el exterior; y (3) inversionistas y negocios con capital extranjero, el segmento que abre en concreto la Transformación 122 al permitir que 'negocios inmobiliarios' —no solo particulares— realicen operaciones de compraventa directa de unidades residenciales. Según cobertura de Granma sobre una intervención de funcionarios del MINCEX en la Mesa Redonda, a agosto de 2026 las propias autoridades han aclarado que no está definido qué viviendas, quién puede adquirirlas ni bajo qué condiciones.
La novedad concreta de la Transformación 122 —permitir que negocios inmobiliarios, no solo particulares, realicen 'operaciones de compraventa'— abre en teoría dos modelos distintos, no solo el de intermediación clásica: (1) brokerage/agencia: comisión por operación cerrada, verificación de documentos y antecedentes de la propiedad, acompañamiento del trámite notarial y registral —el cuello de botella real del proceso— y servicios de tasación, compitiendo con Casas Oasis, que ya ofrece intermediación sin comisión, lo que obliga a diferenciarse por confianza o servicio premium más que por ser el único canal disponible; (2) compra y reventa como principal (comprar viviendas directamente, mejorarlas o mantenerlas en cartera de arrendamiento, y revenderlas o rentarlas), una actividad que la redacción de la Transformación 122 sugiere que sí quedaría habilitada para negocios inmobiliarios formales —a diferencia del particular individual—, aunque el reglamento que definiría el alcance exacto de esa facultad no estaba publicado a agosto de 2026.
Sociedad entre un socio cubano con conocimiento profundo del trámite notarial y registral (Ley de Vivienda, permutas, herencias) y presencia física para verificar propiedades en persona, y un socio con acceso a capital —extranjero o de la diáspora—, dado que el texto de la Transformación 122 y la cobertura oficial hacen énfasis específico en negocios inmobiliarios con capital extranjero, no en el particular cubano actuando solo. Es un perfil cercano al que ya usa InmobiliariaCubana.com (tecnología más asesoría legal local), pero con el capital adicional que exigiría operar como comprador o vendedor directo de vivienda, y no solo como intermediario.
La transferencia legal de una vivienda en Cuba solo se perfecciona mediante escritura pública ante notario e inscripción en el Registro de la Propiedad, un paso que ningún negocio inmobiliario puede sustituir, solo acompañar. La nueva Ley de Vivienda, aprobada por la Asamblea Nacional el 30 de julio de 2026, mantiene esa formalización notarial obligatoria, eleva de una a dos el número de viviendas urbanas que puede poseer una persona natural, y flexibiliza las cláusulas que pueden pactar las partes en un contrato de compraventa. Pero la pieza específica que activa esta oportunidad —negocios inmobiliarios, incluidos los de capital extranjero, operando como compradores y vendedores directos de unidades residenciales— fue anunciada por funcionarios del MINCEX en la Mesa Redonda como parte del paquete de junio de 2026, y las propias autoridades aclararon públicamente que aún no han detallado qué viviendas podrán comercializarse, quién estará autorizado a adquirirlas ni bajo qué condiciones; el Estado, además, retendría la propiedad del suelo incluso bajo esta figura. A agosto de 2026 no se identificó un reglamento publicado en Gaceta Oficial que defina la licencia o figura jurídica específica bajo la que operarían estos negocios.
El riesgo regulatorio es real y actual, no hipotético: a agosto de 2026, más de un mes después de aprobada la nueva Ley de Vivienda y con la Transformación 122 ya anunciada, el propio MINCEX ha declarado públicamente que la apertura a negocios inmobiliarios no constituye hoy una autorización general para comprar o vender vivienda libremente, y que todavía no se ha precisado qué propiedades, qué compradores ni bajo qué condiciones —construir un modelo de negocio sobre una figura jurídica sin reglamento es apostar a un cronograma que el propio gobierno no ha comprometido—. A esto se suma que el Estado retiene la propiedad del suelo incluso en esta figura, lo que puede limitar más de lo esperado el alcance real de 'comprar y vender' una unidad residencial. El fraude es además un riesgo alto y documentado en este mercado: la propia plataforma CubanOSS Inmobiliaria advierte en su sitio sobre estafas y pide verificar identidad y documentos antes de entregar dinero, un riesgo reputacional directo para cualquier negocio formal que falle en la verificación. Y los canales gratuitos ya establecidos —Revolico, Casas Oasis sin comisión, grupos de Facebook— tienen el tráfico y la confianza del usuario, lo que dificulta cobrar por un servicio que hoy la gente resuelve gratis o de forma informal.
Esta oportunidad surge de la Transformación 122: Negocios inmobiliarios con operaciones de compraventa de viviendas, dentro del Eje 14: Transformaciones en la Inversión Extranjera.
Permitir que los negocios inmobiliarios puedan realizar operaciones de compraventa de unidades residenciales.