Inversión en desarrollo hotelero y turístico en todos los destinos de Cuba: cayos vírgenes del Caribe, Habana Vieja, Trinidad y nuevas zonas turísticas con regímenes especiales.
Todas las modalidades de negocios turísticos en cayos y destinos patrimoniales abren el mayor mercado de inversión turística en la historia reciente de Cuba.
El mercado se abrió, literalmente, por la salida de los actores que lo dominaban: cadenas como Meliá e Iberostar se retiraron total o parcialmente de Cuba para evitar exposición a sanciones bajo el Título III de la Ley Helms-Burton, y el gobierno cubano busca activamente "nuevos actores" que las sustituyan mediante arrendamiento, usufructo y compraventa de inmuebles turísticos en cayos, La Habana Vieja y Trinidad. El mercado potencial incluye tanto operación hotelera como los servicios satélite recién abiertos a capital mixto o 100% extranjero: renta de autos, agencias de viaje y guías turísticos.
Arrendamiento o usufructo de activos hoteleros estatales existentes —menor inversión de capital, entrada más rápida— frente a desarrollo greenfield en cayos vírgenes —mayor capital, mayor control, mayor exposición regulatoria—; ingresos por habitación/noche, alimentos y bebidas y servicios complementarios, con la diferencia de que los "nuevos actores" pueden estructurar contratos de gestión sin la marca ni el prestigio corporativo que expuso a las cadenas salientes a sanciones bajo Helms-Burton.
Operadores hoteleros de mercados sin exposición al riesgo Helms-Burton —cadenas de Medio Oriente, Asia o Rusia— o inversores de la diáspora cubana dispuestos a operar con perfil más bajo que las multinacionales que se fueron, con capital para renovar infraestructura hotelera deteriorada por años de descapitalización y apagones.
El riesgo Helms-Burton es el mismo que sacó a Meliá e Iberostar y no ha desaparecido: cualquier operador que use propiedades confiscadas a ciudadanos estadounidenses tras 1959 —una porción significativa del inventario hotelero en zonas patrimoniales y costeras— queda potencialmente expuesto a demandas bajo el Título III en tribunales de EE.UU. A esto se suma la realidad operativa: apagones que afectan directamente la experiencia turística, una economía en contracción que reduce el gasto del turista promedio, y la necesidad de renovar infraestructura con años de mantenimiento diferido.
Esta oportunidad surge de la Transformación 135: Todas las modalidades de negocios en cayos, Habana Vieja, Trinidad y destinos turísticos, dentro del Eje 17: Transformaciones en el sector del turismo.
Permitir la aplicación de todas las modalidades de negocios en los cayos, zonas patrimoniales de la Habana Vieja y Trinidad, así como en todos los destinos turísticos del país donde estos modelos sean beneficiosos para el sector y se requiera la inversión extranjera para su desarrollo.